La salida de EE. UU. del Acuerdo de París amenaza la lucha climática y golpea a España

Publicado el: 28 de enero de 2026 a las 10:46
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salida de Estados Unidos del Acuerdo de París y efectos en España

La salida de Estados Unidos del Acuerdo de París se hizo efectiva este 27 de enero. Y supone un duro revés para la cooperación internacional frente al cambio climático. Expertos alertan de que esta decisión incrementará los impactos y los costes económicos y sociales. Especialmente en regiones vulnerables como España, situada en la cuenca mediterránea y cada vez más expuesta a incendios, olas de calor y fenómenos extremos.

La retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París y sus efectos globales

Analistas advierten de que la retirada estadounidense encarece la acción climática y aumenta los riesgos económicos y sociales, especialmente en países vulnerables como España.

Cuando un gran emisor global de carbono abandona la mesa de negociaciones, como en el caso de Estados Unidos, los incentivos para aumentar la ambición en nuevos objetivos climáticos tienden a debilitarse significativamente.



La retirada va más allá del Acuerdo de París. En enero, el país se convirtió en el primero en abandonar la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Además de cesar su apoyo y presencia en organismos científicos clave.

A orillas del Mediterráneo, España es un país especialmente vulnerable al cambio climático, cuyos impactos y costes económicos y sociales para hacerle frente podrán verse incrementados con la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París. Y que supondrá un nuevo «golpe» al multilateralismo climático.



Un año después de que Donald Trump como presidente de Estados Unidos anunciara la segunda salida de su país del emblemático Acuerdo de París, un tratado internacional vinculante que compromete a los países firmantes a limitar el calentamiento global por debajo de los 2 grados y preferiblemente a 1,5 grados, el abandono estadounidense del mismo se hizo oficial este 27 de enero.

España y Europa, más vulnerables ante el cambio climático

Territorios vulnerables a los embates del calentamiento global no son solo los que están en vías de desarrollo, sino la propia Europa. Por ejemplo España, con el peor balance de incendios forestales de las últimas tres décadas tras un verano extremadamente caluroso, que ha llevado al Gobierno a poner en marcha un pacto climático frente a los embates del clima.

El abandono de Estados Unidos del Acuerdo de París no debería suponer un paso atrás en los compromisos climáticos. «Más retrasos significan más impactos, más eventos meteorológicos extremos y mayores costes económicos y sociales«, ha explicado la analista Lara Lázaro, investigadora principal del Real Instituto Elcano.

Un golpe al multilateralismo climático y a la ciencia

«No se trata solo de una retirada simbólica» del multilateralismo climático, ha añadido. EEUU es el primer emisor histórico y el segundo actualmente de gases de efecto invernadero. Por lo que su ausencia de los foros internacionales desplaza responsabilidades y costes hacia otros actores.

Por su parte, Ignacio Arróniz, analista de política climática y experto de la organización no gubernamental Earth Insight dedicada a buscar soluciones en temas de naturaleza y clima, ha asegurado que la decisión de Estados Unidos acabará perjudicando al propio país como tal.

El abandono del Acuerdo de París manda al mundo el mensaje de que «nosotros no apostamos por la transición energética. Pero ocurrirá exactamente lo contrario, la transición no apostará por EEUU», ha dicho.

Y eso supone miles de millones en potenciales inversiones perdidas en sectores estratégicos. En los que China ya es el líder indiscutible: renovables, baterías, vehículos eléctricos, minerales, etc», añade el experto.

Menos liderazgo climático y más costes económicos para España y Europa

España, como es habitual, actúa en el marco del multilateralismo a través de la Unión Europea. Y la realidad es que cuando un actor del peso de Estados Unidos se retira, «los equilibrios se alteran», ha explicado Lara Lázaro.

Durante el último año se ha visto ya cómo ha ido cambiando el contexto de las negociaciones climáticas a nivel internacional. A medida que Estados Unidos daba «pasos claros en contra de las políticas verdes», según la analista.

De hecho, EEUU no acudió a las reuniones intersesionales previas a la última cumbre climática ni a la COP30, ausentándose de los principales foros de negociación climática. Sus acciones están dejando ya un impacto, según los expertos.

China, por ejemplo, podría haber estado más dispuesta a apoyar una hoja de ruta clara para abandonar progresivamente los combustibles fósiles si contara con una contraparte estadounidense, ha explicado Lázaro.

Cuando uno de los grandes emisores desaparece de la mesa, como es el caso de Estados Unidos, el incentivo para avanzar en nuevos objetivos tiende a reducirse.

Y es que la retirada de Estados Unidos no se limita al Acuerdo de París. En enero de este año, se convirtió en el primer y único país en anunciar su salida de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

China y la UE ante un nuevo equilibrio climático internacional

«Muy grave es también el abandono del IPCC, el panel intergubernamental de expertos sobre cambio climático que proporciona, desde su creación en 1988 y a partir del primer informe de evaluación de 1990, el resumen de la mejor ciencia a las decisiones políticas».

Dicho abandono supone «un misil en la línea de flotación de la ciencia que informa las decisiones políticas y las negociaciones climáticas”.

A esto se suma la retirada de la financiación del Green Climate Fund -el mayor fondo climático existente- y la salida de organismos clave como la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena), la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, el IPBES sobre biodiversidad biológica o REN21 sobre energía renovable.

«Se trata de una retirada en toda regla del multilateralismo climático que no habíamos visto en ninguna administración anterior. Ni siquiera durante el primer mandato de Trump», según Lara Lázaro. Sin embargo, Estados Unidos sigue siendo «un socio imprescindible». Su salida implica que «alcanzar los objetivos climáticos actuales será más caro y más lento».

La política de Trump es una mala noticia para el mundo

Es una mala noticia para las negociaciones internacionales. Y añade presión sobre el resto de los actores, en un momento de «tensiones geopolíticas, cuellos de botella en materias primas, dependencias manufactureras y posibles restricciones comerciales», ha añadido.

En este escenario, no habría de sobrevalorarse el protagonismo climático que le corresponde a la UE: el bloque europeo representa alrededor del 6 % de las emisiones globales, frente al 30 % de China y al 11 % de Estados Unidos.

Entre las medidas de EE. UU. están el abandono del IPCC y el recorte de la financiación del Fondo Verde para el Clima. Además de dejar en la estacada a instituciones centradas en las energías renovables, la biodiversidad y la conservación de la naturaleza, lo que socava el multilateralismo climático.

A pesar de ello, Estados Unidos sigue siendo un actor crucial. Su ausencia encarece y ralentiza el cumplimiento de los objetivos climáticos, Y esto aumentará la presión sobre otras naciones en medio de tensiones geopolíticas y limitaciones de suministro. Paralelamente, las bajas expectativas en cuanto a cuota de emisiones de Europa merma su capacidad de liderazgo. Seguir leyendo en CAMBIO CLIMÁTICO

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