Veganismo, que sea BIO y con tolerancia

Ángeles Parra nos llama a unos hábitos alimentarios saludables y sanos por el bien común. Pero sin dogmatismos y siempre utilizando el ejemplo y los buenos modales…

Tengo 58 años y, desde mi niñez, siempre he sido vegetariana. Cuando era niña, no quería los alimentos como la carne, el pescado… Era algo “biológico”. Mi organismo se revelaba… Si me obligaban a comer ese tipo de productos, para mí era un gran castigo… A los 17 años me fui de casa y pude optar por una dieta vegetariana. Algunas décadas después, soy prácticamente vegana. O flexivegana, como se dice ahora. A este respecto, quiero comentar un par de cosas importantes…

Por un lado, que es de suma importancia que la gente que adopta el veganismo como estilo de vida… entienda que tiene que ir acompañado de una dieta ecológica. Por varias razones. Por un lado, porque es lo más sano para ellos mismos, para el planeta, para los agricultores… Por otra parte, porque la agricultura convencional utiliza muchos productos diseñados para la muerte. Debemos comprender que en los cultivos de la agricultura industrial se matan cada día a miles y miles de seres vivos: insectos, pequeños roedores, pájaros, anfibios… También son animales. No vemos esas muertes, pero están ahí. La agricultura química mata, asesina… Lo hace silenciosamente, pero lo hace, y de forma indiscriminada y salvaje.

Tampoco quiero dejar de decir que si somos veganos es porque odiamos la violencia y la agresividad. Y esto conlleva ser tolerantes también con esos otros “animales” que son nuestros amigos, familiares… humanos. Si ellos no han elegido el camino del veganismo, como nosotros, debemos ser respetuosos. En todos estos años de vegetariana y flexivegana he visto a demasiadas personas que, en lo alimentario, tenían una conducta realmente impecable… pero que en lo personal y en lo social eran realmente unos intolerantes. Empezando por reprochar siempre a los demás su hábitos alimentarios, lo que, en lugar de convencerles del necesario cambio por el bien personal y el bien común, hacía a los omnívoros siempre más persistentes en lo suyo. Hay otras formas de predicar: el ejemplo, con respeto, con cariño, con paciencia, con buenas palabras, con persuasión… Siempre, buenas palabras, respeto, saber hacer, elegancia… A estas alturas de la vida, valoro con igual baremo a unos y a otros. Y he visto a demasiados veganos necios. Y a muchos omnívoros que siempre han sido unas bellísimas personas. Que nadie se deje llevar por las apariencias y, al mismo tiempo, que todos sepamos que son necesarios cambios en el camino de la salud y de la conservación de la Naturaleza… Pero, por favor, sin dogmatismos absurdos, sin malas vibraciones, sin prejuicios ni de uno ni de otro lado…

Y, ojo, entendamos también que, aunque los vegetales no tienen sistema nervioso central, también sienten… Por lo que, cada vez que sacrificamos a un vegetal para nuestra alimentación, o cada vez que tomamos sus frutos, sus semillas, sus raíces… hagámoslo con gratitud y discernimiento. Y tampoco olvidéis que siempre es mejor comer en compañía, en familia, que en soledad, por muy vegano que sea nuestro plato…

Ángeles Parra nos llama a unos hábitos alimentarios saludables y sanos por el bien común. Pero sin dogmatismos y siempre utilizando el ejemplo y los buenos...

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Angeles Parra

Presidenta de la Asosicación Vida Sana, Directora de BioCultura y Responsable de Actividades.