VW y Volvo son los únicos preparados para electrificar a tiempo su producción

  • Según un estudio, estas compañías son los únicos grandes fabricantes de automóviles preparados para electrificar su producción al ritmo que marca el objetivo climático de cero emisiones netas para 2050.

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Un análisis llevado a cabo por Transport & Environment (T&E) -Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente- muestra una clasificación en función del grado de preparación de los principales fabricantes automovilísticos europeos de cara a la electrificación del parque en 2030[1].

En este sentido, desvela diferencias considerables en términos de ambición y calidad de sus planes. Volkswagen y Volvo cuentan con estrategias agresivas y creíbles. Otros fabricantes, como Ford, se han fijado objetivos ambiciosos para abandonar progresivamente la producción de vehículos de combustión, aunque no disponen de planes suficientemente sólidos.

Stellantis, Daimler, BMW, Jaguar Land Rover y Toyota ocupan los últimos puestos debido a unas bajas ventas vehículos eléctricos de batería (BEV) en el corto plazo, a la inexistencia de objetivos ambiciosos de eliminación gradual de la producción de vehículos de combustión y a una falta de estrategia industrial clara. Además, en el caso de BMW, Daimler y Toyota se observa una excesiva dependencia de los híbridos.

Isabell Büschel, directora de T&E en España, cree que “los resultados del índice de preparación de los fabricantes para la producción de vehículos eléctricos muestran que tanto España como Europa tienen interés en respaldar proyectos como Future Fast Forward (F3) de Seat y el grupo VW. Se trata de una forma de asegurar puestos de trabajo de calidad y con futuro para la producción local de pequeños vehículos eléctricos de batería, celdas de batería y toda la cadena de valor de la movilidad eléctrica”.

Además, el estudio muestra otra serie de conclusiones:

  • Se espera que la producción de vehículos eléctricos de batería (BEV) en la Europa de los 27 pase de alrededor de 1 millón de unidades en 2021 (7,4% de la producción) a 3,3 millones de unidades en 2025 (24,2%) y que supere las ventas de vehículos de combustión interna en 2030 con 6,7 millones (50,2%).
  • Según los planes de producción de los fabricantes de automóviles, los vehículos híbridos enchufables (PHEV) alcanzarán un máximo de 1,6 millones de unidades en 2026 (el 12% de la producción total de automóviles). Durante la segunda mitad de la década se producirá un estancamiento. Ford ha asumido el ambicioso compromiso de que el 100% de su producción sea eléctrica en 2030. No obstante, las previsiones apuntan a que en 2025 solo producirá un 13% de BEV.
  • Toyota no se ha fijado ningún objetivo para 2030 y, según sus planes, no producirá más de un 10% de BEV en 2025. Lo que está previsto es que recurra a tecnologías híbridas contaminantes (el 44% de su producción en la UE en 2030).

A su vez, el informe señala su preocupación por el hecho de confiar en los compromisos que los fabricantes de automóviles decidan asumir de manera voluntaria, ya que por lo general son insuficientes y no van acompañados de una estrategia industrial coherente. Según un análisis anterior de T&E en 2016, los fabricantes de automóviles fallaron en su objetivo colectivo de vender automóviles eléctricos al 3.6%, logrando menos de la mitad de eso.

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Aun en el caso de que se cumplieran las promesas actuales, es probable que las ventas de vehículos eléctricos de batería en Europa se queden al menos 10 puntos porcentuales por debajo del nivel necesario en 2030. Según T&E y ECODES -entidad que trabaja con T&E en el impulso de la descarbonización del transporte- para garantizar que los fabricantes de automóviles aumenten la producción de vehículos eléctricos asequibles a tiempo para la descarbonización, los reguladores europeos deben establecer objetivos vinculantes de CO2 para los automóviles en la próxima década, lo que llevará a que dos tercios de los vehículos nuevos sean totalmente eléctricos para 2030 y todos los automóviles nuevos en 2035.

En este sentido, Cristian Quílez, experto en políticas públicas en ECODES, mantiene que “el gobierno de España debería defender el endurecimiento de los objetivos de reducción de emisiones de CO2 para coches y furgonetas en la próxima revisión. Estos estándares a nivel europeo han demostrado ser impulsores para la producción de vehículos eléctricos de batería en España y otros países europeos. Necesitamos una estrategia industrial que favorezca la producción local de este tipo de vehículos para hacer frente a la importación desde otros países con normativas medioambientales menos ambiciosas”.

Por otro lado, el informe ofrece una serie de recomendaciones para impulsar la electrificación del transporte:

  • Para que los coches eléctricos sean asequibles y la industria automovilística de la UE logre ser competitiva en todo el mundo, se deberá establecer una norma más estricta para 2025, del -25%, y un objetivo adicional de al menos el -40% en 2027.
  • Fijar un objetivo para 2030 de al menos un -65%, además de la obligación de eliminación total progresiva  de los vehículos de combustión en 2035.
  • Eliminar los multiplicadores y los créditos para los modelos PHEV actuales, cuyos valores de CO2 deberían ajustarse en función de sus emisiones en el mundo real.
  • Eliminar los créditos para los combustibles y acabar con las lagunas normativas existentes, como la escala de regulación.

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