La boba es una tortuga de tamaño medio, que puede llegar a alcanzar una longitud recta del caparazón de 120 cm y un peso de 200 Kg. Presenta una cabeza de gran tamaño con pico y cuello muy robustos. Coloración dorsal marrón con bordes rojizos o anaranjados y vientre blanquecino con tonos amarillo pálidos. Se caracteriza por tener dos pares de escamas prefrontales en la cabeza.
Es una especie común en mar abierto, aunque también es frecuente en zonas costeras. Los individuos pequeños suelen nadar asociados a corrientes marinas dominantes. Una vez alcanzan la etapa adulta, muestran una preferencia por hábitats costeros asociados a un cambio de alimentación. La tortuga boba posee una dieta muy diversa, que cambia según su etapa vital, siendo pelágica y preferentemente carnívora (zoófaga) como juvenil; y pasando a nerítica y omnívora en la fase adulta.
En las aguas españolas, utilizadas como área de preparación en su migración a las zonas costeras del Atlántico occidental, los individuos rara vez alcanzan tallas adultas, por lo que su presencia próxima a la costa es escasa y la mayoría de los individuos tienen una vida principalmente oceánica con una alimentación eminentemente pelágica a base de gran variedad de animales marinos de pequeño tamaño y baja velocidad de desplazamiento. Su categoría en la lista Roja de la UICN es de vulnerable.
Liberadas miles de tortugas bobas
Más de 150.000 tortugas bobas (Caretta Caretta) han sido liberadas en Cabo Verde durante la temporada de anidación de 2024, según el balance de las organizaciones conservacionistas locales Projeto Biodiversidade y BIOS Cabo Verde, que cuentan con el apoyo de la hotelera Riu.
En la isla de Sal se registraron más de 115.000 nacimientos en los viveros de las entidades, mientras que en la isla de Boa Vista superaron los 34.500, ha explicado la compañía en un comunicado acerca de la última temporada de anidación de esta especie clasificada como vulnerable con el primer nivel de amenaza en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Los centros de incubación (viveros) de las ONG contribuyen a que Cabo Verde sea uno de los lugares de anidación de tortugas más importantes del mundo para esta especie.
La isla de Boa Vista ha albergado el 60 % de los nidos registrados en Cabo Verde, con 22.427 en la Reserva Natural das Tartarugas, de los que 600 fueron protegidos en centros de incubación, con una tasa de éxito de eclosión del 77,9 %, que dieron lugar a la liberación de 34.592 crías al mar.
Además, hicieron seguimiento de 7.576 tortugas y 169 fueron rescatadas. BIOS Cabo Verde también ha continuado con experimentos en los nidos para mitigar los efectos del calentamiento global, con resultados prometedores en el equilibrio de sexos entre las crías, que están condicionados por la temperatura.
Por su parte, Projeto Biodiversidade ha registrado 36.587 nidos en la isla de Sal, de los cuales 2.225 fueron protegidos en viveros, incluyendo uno situado frente a los hoteles de Riu en la zona. La tasa de eclosión alcanzó un 82,3 %, y se liberaron 115.962 crías al mar.
En esta isla se patrullaron 27 kilómetros de costa y se hizo seguimiento de 1.645 tortugas. Además, la introducción de sombras en los viveros ha ayudado a reducir la temperatura de incubación en 2°C, incrementando la proporción de tortugas macho, una medida clave para contrarrestar los efectos del cambio climático. También se ha reducido la caza furtiva, que ha disminuido de 440 casos detectados en 2021 a 110 en 2024 en Sal.
Los viveros de tortugas bobas cuentan con la supervisión de voluntarios de BIOS Cabo Verde y Projeto Biodiversidade con el apoyo de Riu, que financia la alimentación de los campamentos para el equipo de vigilancia de playas. EFE / ECOticias.com
















