El II Informe del Observatorio de Energía Común destaca a Castilla y León como una de las regiones más dinámicas en energía comunitaria. Con 56 comunidades constituidas, Valdelacasa y Burgos se sitúan a la cabeza de la transición energética ciudadana en España.
Castilla y León, a la cabeza del crecimiento energético comunitario
Castilla y León ha experimentado un crecimiento del 87 por ciento en el número de comunidades energéticas durante 2024, convirtiéndose en una de las regiones más dinámicas en este ámbito.
Con 56 comunidades constituidas (frente a las 30 al término de 2023), se sitúa por encima de la media nacional en número de comunidades por cada 100.000 habitantes (2,35), aunque aún por debajo en relación al número de municipios (2,5), según el II Informe de indicadores del Observatorio de Energía Común, impulsado por Ecodes y Redeia con apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica.
Entre los ejemplos más avanzados destaca Valdelacasa, un pequeño municipio salmantino de apenas 200 habitantes que ha puesto en marcha la primera comunidad energética de la provincia.
La iniciativa, denominada Vacoe, se ha constituido como sociedad cooperativa y cuenta con la participación de prácticamente todos los vecinos, además del ayuntamiento y varias empresas locales.
Valdelacasa, la comunidad energética pionera de Salamanca
Vacoe opera con siete instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo que suman cerca de 700 kilovatios de potencia, pero su elemento más innovador es el sistema de almacenamiento distribuido, compuesto por baterías de litio con una capacidad de 220 kilovatios hora, gestionadas mediante un software avanzado que permite monitorizar en tiempo real los consumos y optimizar el reparto energético entre los 90 socios conectados.
Según datos de la cooperativa, la producción anual de energía renovable equivale a 6.000 lavadoras, 3.600 kilómetros recorridos en coche eléctrico, 19.200 cargas de móvil o 800 días de una bombilla LED encendida. Además, se estima un ahorro de 5.820 kilogramos de CO₂ al año.
La comunidad energética de Valdelacasa también ha instalado dos puntos de recarga para vehículos eléctricos y cuenta con una Oficina de Transformación Comunitaria, que ofrece asesoramiento gratuito y busca replicar el modelo en otros municipios de la región.
Este tipo de proyectos, que en España alcanzan los 659 (frente a los 459 al cierre de 2023), combinan autoconsumo colectivo con almacenamiento compartido y representan una nueva fase en el desarrollo de las comunidades energéticas en España.
Aunque el número de comunidades ha crecido significativamente —659 en todo el país, un 44 por ciento más que en 2023—, solo el 18 por ciento tienen instalaciones operativas, debido a obstáculos como la burocracia, la financiación o las limitaciones técnicas.
Burgos y Zamora, líderes regionales
En Castilla y León, el informe destaca que Burgos lidera el número de comunidades con catorce. Entre ellas, figura Villalonquéjar Sostenible, una iniciativa que nace en el propio polígono industrial, de la mano de los propios empresarios como Molifibra, la Asociación de Empresarios del Polígono de Villalonquéjar (AEPV), el Instituto Tecnológico de Castilla y León (ITCL), así como el Ayuntamiento de Burgos y la Fundación Caja de Burgos.
Le sigue Zamora (13), donde en San Vitero, en la comarca de Aliste, los vecinos y el Ayuntamiento ya comparten placas fotovoltaicas comunales para ahorrar en electricidad en sus hogares y negocios.
Por detrás se sitúan Salamanca (8), León y Valladolid (7), Ávila (4), Soria (2), y Palencia y Segovia (1 cada una).
En la comarca el Bierzo, Bembibre aprovechará cinco instalaciones fotovoltaicas municipales ubicadas en los dos pabellones deportivos (Patarita y Bembibre Arena), museo Alto Bierzo, mercado de abastos y el centro de formación del Polígono Industrial Bierzo Alto para compartir energía solar entre vecinos y reducir el coste eléctrico.
Desafíos y futuro de las comunidades energéticas
En Valladolid, la comunidad Villalar de los Comuneros Sostenible tiene un enfoque combina sostenibilidad, pedagogía y cohesión social, lo que la convierte en un ejemplo replicable en otros municipios de la región; mientras que en el corazón rural de Ávila, el pequeño municipio de Gotarrendura ha puesto en marcha una comunidad energética pionera: Cunasteresa.
Constituida como asociación ciudadana, esta iniciativa no solo genera energía solar para autoconsumo colectivo, sino que impulsa la participación vecinal, la igualdad de género y la educación ambiental. Con el Apoyo del ayuntamiento y de la Oficina de Transformación Comunitaria, se ha convertido en un modelo replicable para otros pueblos que buscan una transición energética justa, inclusiva y profundamente local.
En conjunto, las 56 iniciativas de Castilla y León suman más de 2.700 socios, aunque solo el 9 por ciento tienen proyectos energéticos en funcionamiento, según se desprende del II Informe de indicadores del Observatorio de Energía Común.
Un modelo replicable para la soberanía energética
Desde Ecodes señalan que «las comunidades energéticas empoderan a la ciudadanía para asumir un papel activo en la gestión y producción de energía», y que el almacenamiento compartido es clave para avanzar hacia un modelo más eficiente, sostenible y descentralizado.
Valdelacasa se convierte así en un referente nacional, junto a otras experiencias pioneras como las de El Prat de Llobregat (Barcelona), Zerain (Gipuzkoa) o el polígono Urtinsa de Alcorcón (Madrid), que también apuestan por baterías y sistemas de gestión inteligente.
El reto ahora, según los impulsores del informe, es consolidar estos modelos, superar las barreras administrativas y extender el almacenamiento como herramienta para garantizar la soberanía energética local. seguir leyendo en ECOticias.com / EFE





















